martes, 15 de abril de 2014

Los hermanos del TDAH ¿Cómo prevenir que se sientan ignorados?

El niñ@ con TDAH absorbe mucha atención de sus padres y por ello no tiene por qué perjudicar a sus hermanos.

Los niñ@s que presentan TDAH, demandan tanta atención individual que es muy común escuchar de los herman@s:

  “¿Por qué Pedro recibe tantos premios y yo no?”

 “¿Por qué tú le prestas mucha atención a mi hermano y no me prestas atención a mi?”

 “¿Cómo le has dedicado el martes a Pedro, ahora me toca a mí el sábado? ¿No?”

 “¿Por qué le has comprado ese regalo a Pedro y a mí no?  Me gusta más el suyo”

 La relación entre herman@s tiene siempre una rivalidad (más o menos intensa) respecto al deseo de sentirse únicos y especiales para sus padres.  Por lo que  es una característica bastante común en cualquier hogar con dos o más niñ@s, haciéndosemás intensa significativamente cuando uno de los niñ@s tiene TDAH.  La mayoría de las veces los herman@s notan la diferencia de trato que ellos reciben y la que recibe el que tiene TDAH, lo que genera y fomenta habitualmente conductas celotípicas.

Es más, explicaciones repetitivas, tales como: “tu herman@ tiene problemas” ya no convencen lo suficiente como para aliviar  tal rivalidad.

Ellos no consideran que el hermano con TDAH sea realmente diferente, sienten que éste recibe un tratamiento especial y quieren recibirlo también.

Como padres o tutores es imprescindible evaluar la forma en la que los otros herman@s reaccionan cada vez que proporcionan un castigo o una recompensa al que tiene TDAH.  Ya que si ignoran sus reacciones no estarán resolviendo ningún problema sino que estarán creando uno mayor.

Es normal que los herman@s reaccionen negativamente cuando sienten que uno de ellos recibe un tratamiento especial.  El tratamiento para un niñ@ con TDAH, no debe ser individual porque debe tener en cuenta siempre el contexto familiar donde cada miembro tiene que estar involucrado.  Los herman@s quieran o no, jugarán un papel activo y significativo en el tratamiento del niñ@ con TDAH, por lo tanto, es imprescindible que traten de tenerlos de su lado con la finalidad de hacer las cosas mucho más fáciles.

Por todo ello se hace necesario tener en cuenta algunas sugerencias que puedenprevenir significativamente estas situaciones:

· Buscar la forma de compensar al herman@ sin TDAH, dedicándole algunosmomentos de atención exclusiva para él.  Deben tener cuidado de que el hermano sin TDAH no sea consciente de que tratan de equilibrar la balanza.

·Nunca deben decirle a los herman@s pequeños, que el herman@ mayor tiene problemas y que necesita atención especial.

·Transmitir a los hijos que el trato igual de los padres se mide en sesiones o tiempo de dedicación, (“la atención y el cariño no se miden en dosis”)  procurando siempre que reciban los mismos regalos.  Si determinan un sistema de recompensas con el niñ@ TDAH, traten de extender el programa a todos los demás de la casa.  Aunque los otros pueden no necesitarlo si que causará mejorías en sus conductas.

·Aunque no es sencillo, no pedirán a los herman@s que sean ellos, siempre, los que se adapten al niñ@ con TDAH.

·Deben tratar de conseguir la cooperación de los herman@s mayores para ayudar al hermano con TDAH en sus tareas escolares y en mejorar sus habilidades sociales.

·Traten de apuntarles a actividades de ocio diferentes.  Todos los hijos quieren tener una identidad diferente y buscan llamar la atención de sus padres.  Mejor que uno sea “el músico” y el otro el “deportista”, a que uno sea el “desastre y vago” y otro “el bueno y trabajador”.

·No deben esperar que los herman@s sin TDAH sean siempre comprensivos con su hermano.  Las exigencias y privilegios que se tengan con unos hermanos y otros,deben depender de su capacidad de respuesta.  Deben dar a cada herman@ aquello que necesita realmente.

·Han de prestar especial atención a los herman@s “hiperresponsables”, que se preocupan excesivamente del niñ@ con TDAH, le enseñan, le ayudan, le protegen y le miman constantemente.  Ya que no es bueno para el niñ@ con TDAH, al no tener la oportunidad de desarrollar su autonomía suficientemente para ponerse a prueba por sí mismos, al verse permanentemente protegido.

Esta labor, de “educador-cuidador” en cierto modo acentúa el papel de hij@ perfecto,  pero a su vez, le esclaviza y  le obliga a dejar sus emociones de niñ@ a un lado al comportarse siempre como un pequeño adulto.

·Realicen reuniones familiares para conversar sobre estas situaciones (recompensas, refuerzos, consecuencias, etc.), de manera que la intervención pase a formar parte de una rutina familiar en vez de ser vista como un tratamiento exclusivo para el herman@ con TDAH.

07-03-2010 | Guardado en Los hermanos del TDAH ¿Cómo prevenir que se sientan ignorados? por José Javier González Lajas

martes, 18 de febrero de 2014

Dificultad de la expresión de las emociones en afectados por TDAH

Según numerosos autores como Rusell Barkley ó Villar Orjales, entre otros, ya han destacado la dificultad que los niños con TDAH pueden experimentar en el área social, especialmente en las relaciones con sus amigos o compañeros. Ellos tienen limitado conocimiento de sí mismos y de sus efectos sobre otros.
La mayoría de los afectados por TDAH tienen graves problemas para establecer relación con otros niños/as. La sobre actividad y la impulsividad que los caracterizan causan a menudo rechazo en sus iguales, especialmente cuando intentan trabajar o jugar juntos.
Esta incapacidad en el área social de los niños con TDAH viene dada, entre otras, por sus dificultades para identificar sus propias emociones y las emociones de los demás. Presentan más dificultades que otros niños en atender a las señales sociales y anticipar los resultados y las consecuencias que éstos tendrán en uno mismo y los demás, lo que les provoca problemas de rechazo social, aislamiento forzado, y en ocasiones soledad crónica.
Estás dificultades emocionales se correlacionan con déficits en su Inteligencia Emocional, es decir, en su manejo y regulación de la emoción y los afectos.
Teniendo en cuenta que la empatía es el corazón de la Inteligencia Emocional, y precisamente es esta la capacidad que más necesitan entrenar los afectados por TDAH, es importante que se realice con ellos Programas específicos para que puedan recibir instrucción explícita y entrenamiento específico sobre estas áreas socio-emocionales. Las actividades y los objetivos deben ir concretamente dirigidos a ejecutar y depurar al menos las siguientes habilidades:
> La auto-observación de las propias emociones, y la observación de las de otros.
> La capacidad de regular las emociones (capacidad para etiquetar las emociones, entender las relaciones existentes entre ellas y las situaciones en que aparecen, la comprensión de emociones complejas y sus funciones).
> Expresarlas oportunamente (capacidad de expresar correctamente nuestros sentimientos).
> No ocultar las dificultades emocionales, poder compartir las emociones socialmente.
> Poseer un estilo de afrontamiento adaptativo (las emociones nos permiten atender a la información relevante, facilitan la toma de decisiones, así como el cambio de perspectiva.
> Mantener alta la esperanza y perseverar en las metas (habilidad para estar abierto a los estados emocionales positivos y negativos; destreza para conducirlos adecuadamente)".

(Domínguez, Olvera y Cruz, 2002)
Investigaciones recientes avalan la importancia de trabajar desde la más temprana edad este tipo de programas, tanto en la población infantil en general como en aquellos niños que muestran mayores carencias en estas áreas, teniendo como objetivo reducir riesgos psicosociales tales como la salud mental disminuida, el abandono escolar, la desadaptación, el bajo rendimiento, las dificultades escolares de diversos tipos, el abandono escolar, la aparición de conductas violentas, etc.
Por todo lo expuesto, uno de los primeros pasos para enseñar a controlar la conducta, es saber reconocer las propias emociones, puesto que son éstas las que impulsan la misma. Una vez que aprendamos a reconocer nuestra emoción, podremos profundizar en qué consiste ésta, qué función tiene, qué efectos nos produce y qué herramientas puedo utilizar para controlarla. Todo este proceso nos ayuda a autoconocernos en profundidad y a desarrollar estrategias de autocontrol intrínsecas que palien la desregulación emocional que en ocasiones padecen los afectados en el TDAH.
Es decir, el reconocer nuestras propias emociones y saber manejarlas, nos permitirá desarrollar nuestra capacidad de autocontrol emocional y por ende, conductual, promoviendo así, cada vez más conductas prosociales.
Cuando ya hemos aprendido a reconocer nuestras emociones, reconocemos las mismas en los demás, lo que nos ayudará a tener éxito en la interacción social y en la resolución proactiva de conflictos interpersonales. Todo ello, nos reportará un nivel de funcionalidad alto en el desarrollo personal, intelectual, social y emocional, que a su vez repercutirá muy positivamente en el resto de áreas:
> Aumentará la autoestima, 
> Aumentará las probabilidades de éxito académico.
> Mejorará el clima familiar y escolar.
> Repercutirá positivamente en la salud mental.
> Aparecerán con mayor frecuencia las interacciones sociales con éxito.
> Etc.

En definitiva, enseñar a identificar nuestras propias emociones y las de los demás, y saber expresar y gestionar adecuadamente la comunicación de estados afectivos, reportará altas dosis de control emocional, conductual y social, aumentando la autoestima, y la sensación de equilibrio en el afectado por TDAH.
"( )el mejor indicador en la niñez de la adaptación de la vida adulta, no son las notas escolares, ni el comportamiento en clase, sino la capacidad con la que este niño se relacione con otros niños. Los niños que son identificados como agresivos o destructores, que son incapaces de sostener una relación estrecha con otros niños y de ubicarse en la cultura a la que pertenecen sus demás compañeros, éstos corren riesgos" (Hartup, 1992).

Patricia Fernández Briz
Psicopedagoga de Fundación CADAH

miércoles, 22 de enero de 2014

Los ojos de una madre frente a su hijo con TDAH

Hola soy un niño de 13 años, me gustaría que me entendieran el cómo me siento cada día, cuando me levanto por la mañana y tengo que ir al colegio mi gran deseo es que mi día sea bueno, pienso? espero que en mi cartera lleve todos mis deberes hechos, espero que hoy no me castiguen....espero que me tengan en cuenta,,, espero que mis profesores entiendan que soy un niño que muchas veces no pienso y actúo sin darme cuenta porque  mi impulsividad no me hace parar a pensar "siempre pienso siempreee "  pero pocas veces me salen bien las cosas,, hay profesores que no me comprenden que no entienden que yo tengo dificultades, "me cuesta estar atento," me cuesta apuntar los deberes,,, muchas veces hago los deberes pero nunca me felicitan por ello,, hay quien no me los valora porque  voy a un centro donde me enseñan el cómo los tengo que hacer,, me enseñan a organizarme,, y de que me sirve? en el colegio me dicen que no me los valoran por que los hago en el centro y se piensan que me los hacen,,, están dudando de profesionales están dudando también de mi madre,,, hoy tengo que presentar un trabajo de 15 páginas y según mi profesor lo tenía que hacer a mano,,  no he podido me cuesta concentrarme delante del ordenador,, me cuesta resumir lo que quiero poner,,, y al final lo he hecho con ordenador,, hoy voy asustado al colegio por que se que me van a reñir porque mi profesor no va a tener en cuenta mi esfuerzo si no va ver que he hecho el trabajo en ordenador,, este trabajo me ha costado mucho y creo que merezco el reconocimiento,,, es una recuperación no es un castigo y creo que si lo hubiera hecho a mano esto se hubiera transformado en un castigo y muchas horas y horas de trabajo,,, mi presentación no hubiera sido buena,, mi letra tampoco,,, mis faltas de ortografía,,, y si lo entrego así,, yo creo que mi profesor tampoco tendría en cuenta mis dificultades,,, porque nos ponen muros frente nuestro? dicen que las familias hacen que seamos diferentes yo creo que ellos son los que nos hacen diferentes nuestros profesores,, ya que me están quitando muchas oportunidades porque no me hacen las cosas bien...no entienden el TDA-H,, no entienden que no todos aprendemos de la misma forma,, y nosotros tenemos que entender que un profesor actué de diferente manera y los tenemos que aceptar,, pero ellos a nosotros no nos aceptan, ,a mi me hacen copiar normas de comportamiento normas del alumno,, pero creo que ellos también tienen unas normas a seguir con migo y no lo hacen,, sé que no estoy solo mi familia me apoya aunque el centro le digan a mi madre que me está perjudicando cuando mi madre lo único que defiende son mis derechos,, yo no quiero sentirme diferente, no quiero que me traten diferente,, solo quiero que me entiendan que yo tengo TDA-H que mi memoria no la puedo controlar,, se me olvidan cosas,, me cuesta memorizar recordar lo que hoy he estudiado mañana no me acuerdo,,, para mí es muy doloroso no tengo recompensa .

Bueno han pasado 4 días y mi profesor me ha entregado el trabajo que con tanto esfuerzo hice, la nota ha sido?
 
El trabajo se tiene que hacer a mano, eso quiere decir que no ha tenido en cuenta mi trabajo no me ha felicitado, no me ha dicho nada, mi esfuerzo ha sido nulo, y ahora lo tengo que hacer a mano?  Mi conclusión es que me da igual que me suspenda porque  yo creo que el resultado hubiera sido el mismo, el no me entiende y frente a personas que no me entienden es difícil de luchar, después de cómo me ha ido y tratado este profesor creo que no me vale la pena hacer más por el ya que el no ha hecho por mí. En tres trimestres no me ha ofrecido una triste explicación de mi libro de la diversidad, me ha humillado muchas veces frente a mis compañeros e incluso me ha encerrado en una sala gritándome y diciéndome cosas que ni yo mismo entendía lo que me decía porque me trataba y hablaba como si yo tuviera 30 años,  me ha prohibido que cuente nada de lo que él comenta o me dice en clase en casa ,pero no pasa nada, nadie ve lo que yo siento, es un profesor y yo soy un alumno con TDA-H, el despistado el que no para quieto el que contesta sin pensar, en definitiva un niño que acarrea lo que los demás no aceptan y etiquetan un niño que por lo visto tiene que ser fuerte por fuera, pero que nadie mire lo que llevo dentro por que se van a sorprender todo el daño que me está causando , el ser niño.

Esto es lo que ve una madre frente a su hijo:

Es injusto que después de lo mucho que hacemos las familias los centros escolares nos vean como unas etiquetas,, las familias somos gente que lo único que queremos es que nuestros hijos TDA-H sean tratados como se merecen que se hagan las adaptaciones si son necesarias para que el fracaso no sea evidente,, es muy injusto que seamos nosotros los que tengamos que defender una cosa tan lógica como los derechos de los niños con necesidades específicas TDA-H está dentro de este grupo y nos encontramos diariamente con muchas historias de niños de familias que buscamos lo mismo...oportunidades para nuestros hijos,, comprensión,,, y sobre todo respeto y motivación,,,, algo que des de los centros escolares lo tendrían que dar por hecho y no lo dan,,, en este camino del TDA-H nos encontramos muchas situaciones similares muchas familias que diariamente se quejan de lo mismo quiero que los centros escolares sepan que somos muchos que no estoy sola que no soy la única, que todos estamos en un mismo carro y que las familias no debemos nunca quedarnos con los brazos cruzados,,, es nuestra obligación como familias buscar lo que no nos dan,,, defender que los niños no son los que se tienen que adaptar a un sistema,, si no el sistema a los niños ,,porque no todos somos iguales … no todos aprendemos igual …. no todos necesitamos el mismo tiempo ,,,pero mi conclusión es que los centros quieren niños 10 donde aprenden casi solos y no dan ningún tipo de problemas,,, que aburrimiento para un docente que todos fueran iguales,, no?? yo creo que un profesor debería tener metas para cada uno de nuestros chicos,, un pasito de un afectado TDA-H es una recompensa para el profesor que ha hecho la faena bien,,, pero noooo,,,, ellos no lo ven de la misma manera,,, ellos ven la faena que dan y mi conclusión es que damos vueltas y vueltas y no llegamos al destino que nos merecemos un destino llamado COMPRENSIÓN.

Olga Urraca Castro

domingo, 19 de enero de 2014

7 formas de manejar la actitud desafiante de tus hijos

Cuando tu hijo te mira fijamente a los ojos y te dice: "No, no voy a hacerlo", "Te odio" o "No puedes obligarme", sientes que te está desafiando y no sabes cómo actuar. Tranquila, no eres la única. No obstante, puedes llevar mejor este comportamiento incómodo si tratas de que la relación con tu hijo se base en la motivación más que en las consecuencias negativas y en el castigo. Aquí tienes siete estrategias que te ayudarán a no desmoronarte cuando tengas que enfrentarte a un comportamiento desafiante por parte de tus hijos. 

 1. No te lo tomes de forma personal 
Cuando tu hijo se niega a desayunar, no lo hace con la intención de frustrarte. Cuando la niña no quiere subirse al coche, no lo hace para molestarte. Un comportamiento desafiante y fuera de lugar es la señal de que tu hijo se siente desconectado. Los niños que se portan mal no lo hacen para conseguir tu atención. Lo hacen porque necesitan atención y mantener la conexión contigo. Enfadarte es lo peor que puedes hacer en ese momento. 

2. Piensa en el motivo de su reacción 
 Imagina que un día te levantas y, antes de que puedas desperezarte, alguien te dice lo que tienes que hacer. Te dicen lo que tienes que ponerte, lo que tienes que comer, a la hora a la que deber salir de casa, y así sucesivamente. No digo que haya que dejar que los niños tomen las riendas, pero si intentas ponerte en su lugar, con su casi inexistente autonomía, quizás entiendes su deseo de poder, aunque sea poder para desafiar. 

3. Habla contigo misma  
No hay mejor manera para tranquilizarse que hablar con uno mismo. Para asimilar que no es un ataque personal contra ti, tendrás que hablar con tu yo interno y dilucidar qué es lo que está ocurriendo. Esto significa que cuando el niño empieza con su "No quiero vestiiiirme" y tu primera reacción es "¡NO ME IMPORTA! ¡VÍSTETE AHORA MISMO!", podrías guardarte eso para ti en vez de exteriorizarlo, y decirte a ti misma: "Respira hondo. El niño se niega a vestirse y yo lo que quiero es chillar, pero puedo tranquilizarme". Si te dices a ti misma que no quieres comenzar una discusión, te convencerás para reaccionar de forma más efectiva. 

4. Reflexiona en voz alta sobre los sentimientos del niño, muestra que los tienes en cuenta 
Deja que el niño exprese sus quejas, tómatelas con calma y háblale con dulzura. (Sí, se supone que esto es posible si antes has tenido una conversación contigo misma). Inténtalo con algo así: "Ya sé que no te quieres bajar del coche. Ya veo cómo te agarras al asiento y quizás estás pensando que no te vas a bajar del coche por nada del mundo". Así, haces un pausa en mitad de la espiral de enfado en la que os habíais metido. Cuando pronuncias en voz alta (y tranquila) qué es lo que sucede, cuál es el problema, tu hijo se siente reconocido. Y como no te estás implicando en ningún tipo de lucha por el poder, no hay ni autoridad ni control contra la que el niño pueda reaccionar. 

5. Párale los pies solo cuando se ponga agresivo 
Me refiero a que cuando tu hijo pierde completamente los nervios no hay forma de hacerle entrar en razón. Si se pone tonto por algo, mantén la calma y déjale hasta que se tranquilice. Eso sí, si empieza a dar golpes, sujétale los brazos y dile "eso no te lo consiento". Si contraataca y se pone a gritar "te odio, eres la peor madre del mundo", no tengas en cuenta sus palabras. Al menos ha pasado de expresar de forma muy inapropiada su agobio y su enfado (mediante golpes) a otro modo un poco más civilizado (ponerse a gritar). No lo hagas más difícil. Demuestra que tu corteza prefrontal está completamente desarrollada. Tú puedes. 

6. Ten una opinión positiva de tu hijo 
Considera que criar a unos individuos respetuosos, amables y productivos forma parte de una maratón, no de un sprint. Este es otro momento perfecto para que tengas una conversación contigo misma: "Mi hijo es pequeño y todavía está aprendiendo. Su cerebro aún no está desarrollado del todo y necesita que le guíe con cuidado". Confía en él para las cosas del día a día. Quizás se empeña en no salir de casa a una hora concreta, pero probablemente no tenga problema en hacerlo diez minutos más tarde. Piensa que al final te hará caso. 

7. Utiliza el humor y los juegos de poder 
El humor, si se usa de manera sabia, es una herramienta muy valiosa. Te sugiero que emplees un tono gracioso evitando el sarcasmo y la burla. Si tu hijo se resiste a lavarse los dientes, puedes decir: "Mmm, pues si cierras la boca, me imagino que es porque prefieres cepillarte la nariz y los oídos en su lugar". Ríete y ellos se reirán... y después de las risitas, serán obedientes. Los juegos de poder consisten en dejar que el niño se quede con el rol del poderoso. Tumbar a Papá es uno de nuestros juegos favoritos. Sé que cuando las cosas se van de las manos, resulta difícil (muy difícil) mantener el control y la calma en vez de reaccionar mal, pero recuerda que tus hijos se fijan en tus gestos y los imitan. Estos consejos te ayudarán a no perder los nervios; pronto verás los resultados: mejorará la relación con tus hijos así como su comportamiento. 

Sarah MacLaughlin, LSW Trabajadora social y educadora de padres

sábado, 5 de octubre de 2013

¡Háblame bonito!


La importancia de cómo hablamos a nuestros niños

Por Tamara Chubarovsky, Octubre 2013

Si decimos que hay palabras y maneras de hablar que matan,  que hieren,  que enferman y que condicionan negativamente el desarrollo del niño, es que también hay palabra y maneras de hablarle al niño, que apoyan su desarrollo y su integridad.
El contenido de las palabras, frases como “eres tonto”, “eres vago” etc, es evidente que daña el núcleo del ser del niño, pero como vemos en muchos artículos actualmente, el tono y la manera de comunicarnos también puede dañar o ayudar al niño. “Ponte la chaqueta”, es una frase “neutral”, pero si constantemente digo frases de este tipo, aunque no gritando, pero con un tono seco, duro, lineal, entonces también le hago daño.  El grito y el hablar agresivo es nocivo incluso  desde el punto de vista fisiológico: En la primer infancia el pulmón aún está aprendiendo a respirar, contantes “sustos” provocados por el grito adulto, crean  una contracción y parada respiratoria, que a largo plazo dará un patrón respiratorio y un funcionamiento del pulmón más débil.
En nuestras manos está  pues, hacernos cargo, responsabilizarnos de nuestra manera de hablar, tanto respecto a las palabras que usamos como al tono y melodía.  (...)  Se tiene poca conciencia respecto a que si nuestro tono es duro y siempre emite una energía de cierto enfado, o si por el contrario es demasiado  blando y “ñoño” y nuestro NO, tiene poca consistencia. Justamente la mamá que tiene este patrón,  cuando no consigue su objetivo, después de 5 Nos poco eficientes,  grita otros 5 Nos histéricos!. El punto medio, hablar con claridad, pero desde la asertividad, con seguridad, presencia y energía, pero sin atisbo de agresividad, es todo un reto. Prueben decir ¡Ponte la chaqueta!, con tono lineal pero ascendente, lleno de entusiasmo.
También debemos aprender a hablar  con un tono cálido, envolvente, redondo, que no se nos haga “cursi”, que no sea ni el truco del canto, ni el truco de la vocecita ñoña, infantiloide, con la que muchas mamás y educadores se dirigen a los niños, como si fueran idiotas (perdón). Los niños quieren escuchar personas de verdad, auténticas, verdaderas y con control y conciencia de sí mismas.
(...)

En fin, sé que lo que les propongo es un gran reto, pero se trata del futuro de nuestros niños y por ende de nuestra sociedad…Transformándonos a nosotros mismos, empieza la transformación del Planeta. ¡Animo, que merece la pena!


¿y cómo lo hacemos?

Es posible, trabajarnos estas cosas, la manera de hablar se puede entrenar,  en un primer momento se trata  sobre todo de ganar autoconciencia y auto percepción respecto  a nuestro tono y tipo de frases que hacemos, para desde ahí poder ir corrigiendo. En los Talleres “Mejora tu Voz y capacidad comunicativa”, especialmente “Expresividad y Asertividad”, van en esta línea. Aunque también básico, y mucho, es si nuestra voz suena bien, libre de ronqueras y disfonías. Un lenguaje bien articulado y con un tono saludable, también genera una buena disposición de patrones respiratorios  y de lenguaje en el niño, ya que por empatía orgánica, sus cuerdas vocales vibran como las nuestras y si nosotros a todos los niveles “vibramos positivo”, ¡más vibración positiva para la vida del niño!.

Y aquí va un consejo para empezar el cambio ya:

Rudolf Steiner nos recomienda lo siguiente: Si has nombrado al niño durante el día (o durante la jornada escolar en el caso de los maestros) con un grito o tono duro, antes de despedirte, vuelve a decir su nombre entero, amorosamente. Así podemos “reparar “ mucho del daño hecho. Lamentablemente muchos padres y maestros dicen el nombre completo del niño, justamente para regañarlos,  relacionando el niño su nombre, su identidad entera, a nivel inconsciente, con algo negativo. Enfadados  los adultos dicen ¡Alejandro! Y con “buen rollito”, ¡Ale!. Desde mi experiencia respecto a  la importancia de ser nombrados con nuestro nombre entero, ya que aúna potencialmente nuestros talentos y cualidades innatas, os invito a cuidar la manera en que nombramos a nuestros niños: nombrémoslos aceptando todo su potencial (nombre entero) y bonito…

www.lafuerzacurativadelapalabra.com

sábado, 21 de septiembre de 2013

El TDAH y los amigos: dificultades y consejos

Crear nuevas amistades y mantenerlas es un desafío para los niños que padecen el trastorno por déficit de atención con hiperactividad. 

La falta de autoestima, de habilidades sociales y de comunicación, la interpretación errónea de las señales del lenguaje corporal y una conducta inapropiada son algunas de las barreras añadidas que debe superar un niño con TDAH para relacionarse.

Pero como vamos a ver a continuación amistad y TDAH no están reñidos. 

En primer lugar, comprendamos cuáles son las razones por las que un niño con TDAH tiene más dificultad para relacionarse: 

- Interpretar la señales de la comunicación eficaz le resulta complicado. Le cuesta entender una sonrisa, una   mueca o un ceño fruncido. No son empáticos y por lo tanto no entienden cómo se sienten los demás.

- La baja autoestima puede llevar a enfrentamientos y creación de conflictos con otros niños. Se siente mal y no sabe cómo resolver las situaciones. 

- Al principio puede parecer interesante y diferente a los ojos de otros niños, sin embargo la atracción inicial luego se transforma en rechazo. Los otros niños se cansan de su comportamiento. 

- Maduran más tarde, por lo que necesita el apoyo de adultos incluso durante la adolescencia. 

- Invade el espacio personal de los demás y no sabe perder en juegos y deportes. 


Ahora que hemos comprendido cómo se siente el niño con TDAH, podemos ver de qué forma podemos ayudarle a crear y mantener amistades: 

- Invitar a sus amigos a casa. Un máximo de 3 niños es ideal para evitar el descontrol. 

- Animarle a que haga amigos, aunque suponga un esfuerzo extra para nosotros. 

- Establecer normas y explicárselas, para que le quede claro cuándo puede ver a sus amigos y también los límites de lo que es y no es aceptable. 

- Si el niño se va a ir a jugar/dormir a casa de un amigo, hablar previamente con los padres para explicarles en qué consiste el trastorno y qué deben hacer en circunstancias concretas. 

- Evitar las actividades muy competitivas. 

- Fomentar las actividades al aire libre, que cuenten con descansos y se disponga de tiempos de aislamiento cortos. - Potenciar lo que se le de bien, y aprovechar para que pueda ayudar a otros niños en eso, para fomentar los lazos de amistad y reforzar su autoestima. 

 - El uso de redes sociales puede fomentar la amistad y reforzar la autoestima. El establecer una red de amigos del colegio con los que compartir su vida, aumentar sus intereses y combatir el aburrimiento puede ser realmente positivo, siempre que se haga bajo la supervisión de un adulto. 

Comprender las circunstancias del niño con TDAH y ayudarle, poniendo en práctica estos consejos es imprescindible por parte de los padres. Es el primer paso para evitar el aislamiento y la soledad de un hijo con TDAH.


Información sacada de Web tdahytu.es

martes, 10 de septiembre de 2013

Empieza el colegio

Mañanas más tranquilas para las familias TDAH

¡Transforma tus mañanas! Los siguientes consejos pueden ayudar a niños y adultos con TDAH y a sus familiares a levantarse y salir de casa a tiempo todos los días.


Ya sabemos cómo nos gustaría empezar el día: recostados, envueltos en nuestro suave albornoz, con una taza de café en una mano y un buen libro en la otra.
Independientemente de que alguien de tu familia tenga o no TDAH, no es probable que las cosas sean así. Especialmente los días de colegio, cuando tienes que comprobar que todos se despiertan, se visten, desayunan y llegan a tiempo al colegio y al trabajo.
¿Habrá llevado suficiente almuerzo? ¿Se ha acordado de los deberes? ¿He cogido el móvil?
Es imposible eliminar el ajetreo al inicio del día, pero puedes manejar mejor el estrés creando una “isla de calma” en la rutina de cada mañana. He aquí cómo:

¡Pide ayuda!

Convoca una reunión familiar para decidir quién se responsabilizará de cada cosa por las mañanas. Por ejemplo, el padre comprobará que los niños se visten y se cepillan los dientes, y la madre se ocupará del desayuno y el coche. No olvides asignar también tareas a los niños, como cargar el lavavajillas.
Prepara una agenda y colócala donde todos la vean. Si tienes niños pequeños con TDAH, representa sus tareas con fotos o dibujos, para que comprendan sus responsabilidades.
Usa un temporizador TDAH, si es necesario, para agilizar las tareas. Una familia con la que trabajé grabó la rutina de la mañana en un disco, empalmando una canción tras otra como acompañamiento, y ponían ese disco cada mañana. Todos sabían que cuando sonaba “Tengo una vaca lechera”, debían ir a desayunar.

Adelanta tareas a la víspera

Cuanto más cosas hagas antes de acostarte, menos se acumularán por la mañana. Ducharse por la noche, en vez de por la mañana, es una buena forma de aliviar la crisis matinal. También poner el lavaplatos (así tendréis los platos limpios listos para desayunar) y la lavadora (pero no dejes la ropa mojada toda la noche, pon la secadora).
¿Qué más cosas se pueden hacer la víspera? Realmente muchas.
• Prepara la ropa del día siguiente, tuya y de tus hijos. ¿Te suele costar decidir qué ponerte? Coloca los conjuntos completos juntos en el armario, o escribe en fichas las combinaciones de prendas que te gusta llevar y guarda esas fichas en el armario. Coloca las camisetas y pantalones a juego de tus hijos en el mismo cajón o en la misma percha, para que puedan encontrarlos sin tu ayuda.
• Reúne todo lo que debas llevar contigo al salir de casa –maletín, paraguas, ropa para la tintorería, cartas para echar al buzón, libros para devolver a la biblioteca…  Coloca todo junto cerca de la salida. Una caja, una cesta o un estante especial para eso ayudarán a todos a organizarse.
• Prepara la comida, reparte el dinero del almuerzo y mete en el coche las mochilas de tus hijos. Acostumbra a tus hijos a tener todo listo para el día siguiente antes de acostarse. Esto os evitará andar buscando a última hora los zapatos o los deberes –y oír a una niña gritar llorando que “no le queda ropa limpia”.

Dale a tu cerebro tiempo para despertarse antes de levantarte

Si tomas una medicación estimulante para el TDAH por las mañanas, procura tener en la mesilla las pastillas y un vaso de agua y tomarlas antes de levantarte. Algunas personas toman la pastilla al despertarse y después se quedan en la cama unos veinte minutos. Puedes ajustar el despertador para volver a dormir un rato, o simplemente quedarte descansando.
Procura levantarte una media hora antes de despertar a tus hijos. Guarda esos momentos para ti: lee el periódico o mira los pájaros. Cuando tus hijos se levanten, podrás disfrutar charlando con ellos, en lugar de limitarte a gritarles ” ¡Daos prisa, que ya es la hora de salir!”

Guarda alimentos para desayunar rápidamente

No importa lo bien que planifiques la rutina de las mañanas, habrá días en que vayáis atrasados. Cuando eso suceda, es útil tener todo en un solo armario de la cocina: pan, cereales, sirope, café, té, azúcar, tazas, cuencos…
Además del “cajón del desayuno”, es bueno tener en la despensa y la nevera alimentos nutritivos y rápidos de tomar. Los preferidos suelen ser zumos, barras de cereales, magdalenas, plátanos, huevos duros o yogures.

Trata de que tus hijos lleguen al colegio, y tú al trabajo, antes de la hora prevista

Ya sé que suena imposible. Pero piensa en esto: si en el colegio de tu hijo o en tu empresa dijeran que hay que empezar 15 minutos más temprano, de algún modo te las arreglarías para hacerlo.
Salir a última hora hace que el viaje sea, no sólo más estresante, sino también más peligroso. Si andas apurado, cuando te quedas atascado detrás de un autobús o llegas tarde a un semáforo, tienes la tentación de recuperar tiempo pasando al carril contrario o acelerando en ámbar.
Pero si vais con diez minutos de margen, puedes ir conduciendo tranquilamente y llegar con los nervios intactos.


Escrito por Patricia Quinn, M.D. Traducido y adaptado por la Dra. Elena Díaz de Guereñu Texto original en inglés

jueves, 15 de agosto de 2013

Fiesta Solidaria





El próximo sábado 17 de agosto se celebra una fiesta solidaria a beneficio  de nuestra asociación ACTIVOS TDAH.

En la playa, junto a chiringuito SUMO tendrán lugar diferentes actividades deportivas  ( spining, carrera crossfit, body pum y zumba fitness) y después una paella gigante para todo el que quiera degustarla.

Para adquirir entradas puedes hacerlo en el SUMO, Pub Flanagan, Gimnasio Bullgym y el mismo dia alli en la playa.

¡¡¡Unete a nosotros en esta gran fiesta!!!

sábado, 27 de julio de 2013

Desafío rinoceronte naranja

Una madre estadounidense de cuatro hijos se propuso a sí misma dejar de gritarle a sus hijos. Para eso creó el  ”Desafío rinoceronte naranja” y un blog donde nos cuenta su experiencia día a día.

El Desafío rinoceronte naranja ya lleva más de 365 días así que ¡ánimo que se puede!
10 cosas que aprendí desde que dejé de gritar a mis hijos
 Traducción: Putum putum
Alguien me preguntó este fin de semana pasado, “¿cuáles fueron tus conclusiones por no gritar durante un año? ¿Has aprendido algo?” Eh, muy buena pregunta. Y me hizo pensar: “Bueno, ¿qué aprendí?” Voy a decir esto: aprendí mucho, mucho más de lo que puede caber en una posible entrada en el blog! Así que quiero compartir con ustedes las 10 mejores cosas que he aprendido de mi “Desafío Rinoceronte naranja” donde me prometí no gritar a mis 4 niños durante 365 días seguidos.
1. Gritar no es la única cosa que no he hecho en un año (399 días para ser exactos!)
Tampoco he ido a la cama con un pozo desgarrador en mi estómago porque me sentía como la peor madre del mundo. No he gritado a mi marido a quien le gritaba una y otra vez. Y no he oído a mis hijos gritar: “Tú eres la peor mamá en el mundo, no te quiero más!” Sí, aprendí realmente rápido que es mucho mejor no gritar!
2. Mis hijos son mi público más importante.
Cuando tuve mi “epifanía no más gritos,” me di cuenta de que yo no grito en presencia de los demás, porque quiero que crean que soy una madre amorosa y paciente. La verdad es que yo ya era así pero rara vez cuando estaba sola, siempre cuando estaba en público con una audiencia para juzgarme. ¡Esto debería ser al revés en realidad! Siempre tengo un público – mis cuatro chicos siempre me miran y ellos son la audiencia que más me importa-, que son a quienes yo quiero mostrar lo amorosa, paciente y “libre-de-gritos” que puedo ser. Quiero que mis hijos me juzguen y proclamen: “Mi mamá es la mejor mamá del mundo!” Recuerdo esto cada vez que estoy en casa y pienso que no puedo perder la cabeza, obviamente no puedo … ¡ya lo haré fuera de casa todo el tiempo !
3. Los niños son niños, y no sólo los niños, la gente también.
Al igual que yo, mis hijos tienen días buenos y días malos. Algunos días son agradables y dulces y escuchan muy bien, otros días son gruñones y difíciles. Por cierto, yo soy siempre dulce y nunca difícil. Siempre. ¡Ja! Y como todos los niños, mis hijos son difíciles, a veces, se niegan a ponerse sus zapatos, y pintan la pared, sobre todo si se trata del nuevo papel de pared que a mamá tanto le gusta. Así que sí, tengo que revisar mis expectativas y recordar que mis hijos son niños: ellos todavía están aprendiendo, siguen creciendo, y todavía tienen que encontrar la manera de manejar el despertarse con el pie izquierdo. Cuando se “equivocan” tengo que recordar que no sólo no ayudan los gritos, sino que como yo, no les gusta que les griten!
4. No siempre puedo controlar las acciones de mis hijos, pero siempre puedo controlar mi reacción.
Puedo hacer mi mejor esfuerzo para seguir todos los trucos de crianza del mundo para tener a los niños bien disciplinados, pero ya que mis hijos son niños, ellos no van a hacer siempre lo que quiero. Puedo decidir si me dan ganas de gritar “¡recoge tus Legos!”  cuando ellos no escuchan o si quiero irme lejos por un segundo, recuperar la compostura haciendo algunos saltos, y luego regresar con un nuevo enfoque. PD: el irse y tomar un respiro en realidad puede obtener los Legos recogido más rápido que gritar.
5. Gritar no funciona.
Hubo numerosas ocasiones en que quería dejar mi “Desafío rinoceronte naranja” cuando pensaba “gritar sería más fácil que encontrar respiraciones profundas y alternativas creativas”. Pero yo era consciente. Desde el principio, he aprendido que gritar simplemente no funciona, eso sólo hace que las cosas salgan de control y hace que sea difícil para mis hijos para que oigan lo que quiero que aprendan. ¿Cómo pueden escucharme claramente decir “Date prisa, cojan sus mochilas, sus zapatos, sus chaquetas, no se peleen entre sí, vayan más rápido y háganlo todo ustedes solos!” cuando todo es una mezcla de intimidación y órdenes que hace que se pongan a llorar?
6. Momentos increíbles pueden suceder cuando no se grita.
Una noche oí pasos que venían de abajo y después de la hora de acostarse. Aunque enfurecí ya que mi “tiempo para mí” se vio interrumpido, me quedé tranquila y regresé a decirle a mi hijo  que volviera a la cama. Mientras lo metía en la cama me dijo “Mami, ¿me amarás si me voy al cielo primero, porque si vas primero, yo todavía te querré. De hecho, yo siempre te amaré. “Las lágrimas todavía vienen a mis ojos sólo de escribir esto. Puedo garantizar que si hubiera gritado “¡Vuelve a la cama!” nunca hubiéramos tenido esa dulce y tan importante conversación.
7. No gritar es difícil, pero se puede!
No voy a decir que no gritar es fácil, pero conseguir ser creativo con alternativas sin duda lo hizo más fácil y más factible. Y después de gritar en el inodoro, golpear mi pecho como un gorila, cantar Lalala, Lalala es el mundo de Elmo, y el uso de servilletas de color naranja en las comidas como un recordatorio de la promesa, hicieron sin duda todo mucho más fácil. Claro, me siento tonta a veces al hacer estas cosas, pero me mantienen para no dejarlo. Lo mismo ocurre con mis nuevas palabras favoritas: “por lo menos”. Estas tres pequeñas palabras me dan una gran perspectiva y me recuerdan que debo relajarme. Yo las utilizo fácilmente en cualquier situación molesta. “¡Acaba de derramar toda una jarra de leche en el suelo … por lo menos no era de cristal y por lo menos estaba tratando de ayudar!”
8. Muchas veces, yo soy el problema, no mis hijos.
La línea de ruptura, “No eres tú, soy yo” suena incómodamente cierta cuando el aprendizaje es no gritar. Rápidamente me di cuenta de que muchas veces he querido gritar porque me peleé con mi marido, me sentí abrumada por mi lista de tareas pendientes, estaba cansada o era esa época del mes, no porque los niños se comportaran “mal.” También me di cuenta del reconocimiento de mis disparadores personales diciendo en voz alta: “Rinoceronte naranja, tienes el SPM (síndrome pre menstrual) y necesitas chocolate, tú no estás enojada con los niños, no grites” funciona muy bien para mantener a raya los gritos.
9. Cuidar de mí me ayuda a no gritar.
Siempre fui muy buena para cuidar de los demás, sin embargo, no siempre era buena en el cuidado de mí misma hasta ahora. Una vez que me di cuenta de que los desencadenantes personales, como sentirse con sobrepeso, sentirse desconectada de los amigos, y sentirse exhausta me predisponían a gritar, y empecé a cuidar de mí. Empecé a ir a la cama temprano, priorizando el ejercicio, tratando de llamar a un amigo un día y lo más importante, me empecé a decir que está bien que no sea perfecto. Cuidar de mí no sólo me ayuda a no gritar, sino también me hace más feliz, más relajada y más amorosa. Ah, los beneficios de no gritar se extienden mucho más allá de ser padres! No hay duda de que estoy haciendo una mejor crianza de mis hijos y en lo personal,  ahora que no me grito. Sólo por nombrar algunos de los beneficios inesperados de no gritar: Hago más actos de bondad al azar, puedo manejar situaciones estresantes con más gracia, y me comunico con más amor con mi marido.
10. No gritar se siente increíble.
Ahora que he dejado de gritar, no sólo me siento más feliz y más tranquila, también me siento más ligera. Me voy a la cama libre de culpa (a excepción de la galleta extra que comí ese día) y despierto con más confianza en que puedo ser una madre con una mayor comprensión de mis hijos, mis necesidades, y cómo ser más amorosa y paciente. Y estoy bastante segura de que mis hijos se sienten más felices y más tranquilos también. Sé que todo el mundo quiere leer, “dejé de gritar, y no sólo me siento muy bien, sino también mis hijos son ahora más tranquilos y perfectamente atendidos.” Bueno, no lo son. Ellos siguen siendo niños. Pero, las rabietas son más cortas y algunas se evitan completamente. Ahora que estoy más tranquila, puedo pensar más racionalmente para resolver problemas potenciales antes de que me venga una crisis. Pero olviden por un segundo que los niños se comporten perfectamente. Definitivamente, mis hijos son más amorosos hacia mí, y ahora me dicen muy a menudo “Te amo mamá Rinoceronte Naranja” y eso se siente impresionante, se siente fenomenal.

sábado, 22 de junio de 2013

TDAH???

En estos tiempos que vivimos en los que todo el mundo se permite el lujo de opinar sobre todo, con o sin conocimiento de causa, estamos asistiendo a la demonización del TDAH, un trastorno que afecta  a miles de niños, adolescentes y adultos.

En la red puedes encontrar de todo, aquellos que dicen que eso del TDAH es un invento de las farmacéuticas, de los psicólogos o psiquiatras e incluso de los propios padres para no reconocer que son unos pésimos educadores y han consentido a su hijo de más. También encuentras a los que defienden a ultranza el TDAH y  "la pastillita mágica",  para ellos cualquier niño o adolescente más movido o rebelde necesita tratamiento farmacológico, sin pararse a pensar que este banco tiene tres patas y una básica son los padres y su implicación en el propio cambio del afectado.

Nuestra postura desde Activos,  parte de la base de que Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad es un simple nombre que se le da a una serie de síntomas que afectan de manera importante a la vida de nuestros hijos, a nivel social, escolar, de autoestima...etc, que los pone en el punto de mira del resto de la sociedad y que los obliga a hacer un esfuerzo importante para ponerse a la altura de sus compañeros.

Somos conscientes del sobrediagnóstico que hay en relación a este trastorno, pero eso no significa que no exista, llamémoslo como queramos llamarlo, lo cierto es que los niños afectados suelen no prestar atención a los detalles, se mueven en exceso, responden precipitadamente, tienen  dificultad para mantener la atención y concentrarse, tienen dificultad para permanecer quietos en clase, tienen dificultad para guardar turnos, interrumpen constantemente, parecen no escuchar cuando se les habla... y un largo etc. 

Es algo nuevo? o es que antes no había niños así?, lo único novedoso es que se le ha puesto un nombre y que se está trabajando a tres niveles, psicológico, farmacológico y pedagógico, lo que hace que el abordaje del problema sea completo y nuestros hijos tengan la posibilidad  de no fracasar escolar ni socialmente, de no sentir que no sirven para nada, de sentirse valorados por lo que son, de explotar sus múltiples cualidades, en definitiva de normalizar su vida, ya que ellos no han pedido nacer con este problema.

Los padres de niños afectados por el TDAH somos los primeros en mirar para adentro, ver que estamos haciendo o dejando de hacer para que la cosa esté como está, una vez revisado y cambiado aquello que incide negativamente en nuestros hijos tratamos de hacer cambiar al resto.

Qué pedimos? Nuestros hijos hacen un esfuerzo titánico día a día por adaptarse a una sociedad en la que hoy por hoy no tienen cabida y  solo pedimos que esa misma sociedad haga un pequeño esfuerzo por entender y valorar ese trabajo que realizan estos niños. 

Nos da igual que le llamen TDAH o movido o despistado, nos da igual, pero la realidad es que su mal comportamiento no es voluntario, no lo pueden ni saben evitar y necesitan compresión y ayuda por parte de todos aquellos que hay a su alrededor para enseñarles cuando no sepan y levantarlos cuando se caigan.

En este vídeo se describe muy gráficamente que és y cómo se comporta un niño con TDAH. 

Disfrutadlo y gracias de antemano por vuestra comprensión.